Algunas empresas que empiezan a usar stablecoins reducen los costos de los pagos desde la primera transacción. Otras las prueban, no les encuentran una utilidad real y, un mes después, vuelven sin más a las tarjetas y las transferencias bancarias.
La diferencia rara vez está en la tecnología. Lo que importa es si las stablecoins resuelven un problema que realmente tienes —pagos transfronterizos lentos, comisiones elevadas por pagos con tarjeta o una lista cada vez mayor de contratistas a los que pagar— y, si ya las usas, si tu equipo las maneja con el cuidado necesario para que un solo error no te haga perder el importe completo de un pago.
Responde las siguientes preguntas para saber en qué punto está tu negocio.




